Cuando la luz del Sol se apaga y la humanidad depende de unas esferas capaces de suministrar energía a planetas enteros, una civilización rival roba las reservas de la Tierra. En Super Transball 2, el jugador pilota una nave de exploración enviada a recuperarlas: una premisa de ciencia ficción que sirve de marco a una aventura arcade de precisión y supervivencia. Lanzado en 2002 para Windows y Linux, es un juego de acción desarrollado y editado por Brain Games, continuación de Transball y Transball 2, e inspirado en la tradición de Thrust y Zara Thrustra.
La misión de cada fase consiste en localizar una esfera y transportarla hasta la salida, mientras la gravedad tira constantemente de la nave hacia abajo. No basta con acelerar: hay que orientar la máquina y dosificar los propulsores para avanzar sin perder el control ni estrellarse contra las paredes. Una colisión puede destruir la nave y obligar a repetir el nivel, así que dominar ...
Cuando la luz del Sol se apaga y la humanidad depende de unas esferas capaces de suministrar energía a planetas enteros, una civilización rival roba las reservas de la Tierra. En Super Transball 2, el jugador pilota una nave de exploración enviada a recuperarlas: una premisa de ciencia ficción que sirve de marco a una aventura arcade de precisión y supervivencia. Lanzado en 2002 para Windows y Linux, es un juego de acción desarrollado y editado por Brain Games, continuación de Transball y Transball 2, e inspirado en la tradición de Thrust y Zara Thrustra.
La misión de cada fase consiste en localizar una esfera y transportarla hasta la salida, mientras la gravedad tira constantemente de la nave hacia abajo. No basta con acelerar: hay que orientar la máquina y dosificar los propulsores para avanzar sin perder el control ni estrellarse contra las paredes. Una colisión puede destruir la nave y obligar a repetir el nivel, así que dominar la inercia resulta tan importante como encontrar una ruta segura.
La esfera también exige cuidado. Primero hay que acercarse y mantener sobre ella el rayo atractor hasta activarla; después, la nave la atraerá, pero el piloto debe moverse con suficiente suavidad para no dejarla atrás. El recorrido se complica con cañones, tanques, láseres, puertas y otros obstáculos. Algunas puertas responden a la presencia de la esfera y ciertos interruptores se activan al hacerla rebotar, de modo que recoger el objetivo puede cambiar la disposición del escenario y convertir el regreso en otro desafío.
La gestión de combustible añade presión: tanto los propulsores como las armas consumen una reserva limitada, por lo que disparar sin medida puede dejar la nave sin capacidad para maniobrar. Hay tres modelos de nave con perfiles distintos: Shadow Runner, veloz pero con poca potencia de fuego; V-Panther 2, más equilibrada; y X-Terminator, lenta y contundente. Escoger una u otra cambia el ritmo y la estrategia con que se afrontan las fases.
Su propuesta es esencialmente individual y directa, pero incluye una función curiosa para la época: guarda las partidas en forma de repeticiones, que se pueden revisar después y usar para comparar tiempos o estudiar intentos anteriores. Con su desplazamiento lateral, sus niveles de desafío creciente y un manejo que premia la paciencia, Super Transball 2 combina acción, exploración y puzles físicos en una prueba compacta de habilidad. No es un shooter convencional: el verdadero enemigo suele ser la gravedad, y la victoria depende de rescatar la esfera sin perder la nave ni el combustible por el camino.