Lanzado en 2005 para Windows, Stubbs the Zombie in Rebel Without a Pulse da un giro cómico al clásico juego de acción: en vez de salvar a la humanidad, el protagonista es un zombi empeñado en devorar cerebros y convertir a los vivos en sus compañeros de ultratumba. Desarrollado por Wideload y publicado por Aspyr Media, el juego mezcla combates, exploración y humor disparatado en una aventura donde el caos no es un efecto secundario, sino el objetivo.
La historia transcurre en 1959, en Punchbowl, una ciudad futurista de Pensilvania construida como una supuesta utopía por el millonario Andrew Monday. Durante la inauguración, Edward «Stubbs» Stubblefield despierta de su tumba y empieza a sembrar el pánico entre sus habitantes. Mientras avanza por la ciudad, busca descubrir quién lo mató y por qué, aunque su interés por Maggie, la madre de Monday, pronto añade un matiz tan extraño como cómico a su misión. En el camino se enfrenta a policías, milicianos paranoicos y fuerza...
Lanzado en 2005 para Windows, Stubbs the Zombie in Rebel Without a Pulse da un giro cómico al clásico juego de acción: en vez de salvar a la humanidad, el protagonista es un zombi empeñado en devorar cerebros y convertir a los vivos en sus compañeros de ultratumba. Desarrollado por Wideload y publicado por Aspyr Media, el juego mezcla combates, exploración y humor disparatado en una aventura donde el caos no es un efecto secundario, sino el objetivo.
La historia transcurre en 1959, en Punchbowl, una ciudad futurista de Pensilvania construida como una supuesta utopía por el millonario Andrew Monday. Durante la inauguración, Edward «Stubbs» Stubblefield despierta de su tumba y empieza a sembrar el pánico entre sus habitantes. Mientras avanza por la ciudad, busca descubrir quién lo mató y por qué, aunque su interés por Maggie, la madre de Monday, pronto añade un matiz tan extraño como cómico a su misión. En el camino se enfrenta a policías, milicianos paranoicos y fuerzas militares, en una sucesión de situaciones que parodian los relatos de invasiones y películas bélicas.
Stubbs no puede manejar armas convencionales, así que recurre a su cuerpo como arsenal improvisado. Sus ataques cuerpo a cuerpo sirven para derribar enemigos, mientras que sus propias partes pueden convertirse en herramientas explosivas o recursos inesperados. Comer cerebros no solo recupera salud: también transforma a las víctimas en nuevos zombis. Así, cada enfrentamiento puede engrosar la horda y cambiar el equilibrio de la pelea. Los enemigos tienen distintas armas y resistencia, por lo que a veces conviene aturdirlos o acercarse por sorpresa antes de dar el mordisco decisivo.
La horda funciona como algo más que una multitud decorativa. Stubbs puede atraer a sus seguidores con un silbido y dirigir grupos para que ataquen, distraigan a los adversarios o sirvan de escudo frente a los disparos. Los zombis también se alimentan y convierten a quienes matan, de modo que un pequeño altercado puede crecer rápidamente hasta convertirse en un tumulto incontrolable. La variedad se amplía con vehículos como coches, tractores y tanques, que permiten recorrer los escenarios de formas distintas y mantener el tono juguetón de la aventura.
Con su combinación de acción, estrategia de hordas y humor macabro, Stubbs the Zombie propone una fantasía de poder deliberadamente absurda: aquí el progreso se mide en cerebros devorados y calles llenas de muertos vivientes. Su ambientación retrofuturista y su protagonista desgarbado convierten la destrucción de Punchbowl en una comedia de caos con personalidad propia.