En Attack of the Mutant Artificial Trees, la víspera de Navidad se convierte en una batalla arcade contra abetos de plástico fuera de control. Un camión cargado de árboles artificiales avanza por la carretera cuando un elfo abre la compuerta trasera y deja caer cajas; de ellas empiezan a surgir los árboles mutantes, empeñados —según la disparatada premisa— en absorber el espíritu navideño. La misión es detenerlos a base de bolas de nieve antes de que arruinen las fiestas.
La acción recuerda a Whac-A-Mole: los árboles aparecen de forma repentina detrás o dentro de las cajas, y el jugador debe apuntarles con el ratón y lanzarles nieve con rapidez. Cada acierto suma puntos y, si se eliminan todos los objetivos de una ronda, se obtiene una bonificación. Pero no basta con disparar a todo lo que se mueva: entre los árboles se cuela el elfo ayudante de Santa, y golpearlo por error penaliza al jugador. También se pierden luces del medidor de espíritu navideño cuando un...
En Attack of the Mutant Artificial Trees, la víspera de Navidad se convierte en una batalla arcade contra abetos de plástico fuera de control. Un camión cargado de árboles artificiales avanza por la carretera cuando un elfo abre la compuerta trasera y deja caer cajas; de ellas empiezan a surgir los árboles mutantes, empeñados —según la disparatada premisa— en absorber el espíritu navideño. La misión es detenerlos a base de bolas de nieve antes de que arruinen las fiestas.
La acción recuerda a Whac-A-Mole: los árboles aparecen de forma repentina detrás o dentro de las cajas, y el jugador debe apuntarles con el ratón y lanzarles nieve con rapidez. Cada acierto suma puntos y, si se eliminan todos los objetivos de una ronda, se obtiene una bonificación. Pero no basta con disparar a todo lo que se mueva: entre los árboles se cuela el elfo ayudante de Santa, y golpearlo por error penaliza al jugador. También se pierden luces del medidor de espíritu navideño cuando un árbol escapa; al apagarse todas, termina la partida. Las rondas breves y el marcador convierten la experiencia en un desafío de reflejos y puntuación, más cercano a una recreativa sencilla que a una aventura extensa.
El tono es deliberadamente cómico y promocional. Las cajas llevan mensajes como «100% Fake» o «Made in China», y entre rondas aparecen datos sobre los árboles navideños que refuerzan la postura del juego. Incluso los créditos recurren a juegos de palabras con nombres relacionados con árboles. No hay una campaña narrativa compleja ni una variedad amplia de modos documentada: el atractivo está en la partida rápida, en evitar al elfo y en superar la puntuación anterior.
Publicado en 2004 como juego gratuito para navegador y también disponible para Windows y Macintosh, pertenece al género de acción con estructura arcade. Lo desarrolló Blockdot y lo publicó Kewlbox, como parte de una iniciativa de la National Christmas Tree Association para promover la compra de árboles naturales, especialmente entre el público joven. Su origen explica tanto su mensaje como su peculiar antagonismo: no es una sátira neutral del asunto, sino una pieza de publicidad interactiva en plena competencia entre productores de árboles naturales y fabricantes de modelos artificiales. Esa mezcla de minijuego accesible, humor navideño y campaña comercial le da un lugar curioso entre los advergames de principios de los 2000.