Skullmonkeys lleva el peculiar universo de The Neverhood a una aventura de plataformas para un solo jugador, protagonizada de nuevo por Klaymen. Tras los acontecimientos del primer juego, el malvado Klogg acaba en el planeta Idznak y se convierte en líder de los Skullmonkeys. Desde allí planea construir el «Motor Malvado número 9» para destruir The Neverhood. Klaymen deberá recorrer ese extraño mundo y frustrar sus planes antes de que sea demasiado tarde.
En lugar de la aventura de apuntar y hacer clic de su predecesor, esta entrega propone una acción lateral de desplazamiento continuo. Klaymen puede saltar, agacharse y mirar hacia arriba, movimientos sencillos que dan forma a un recorrido lleno de plataformas, enemigos y obstáculos. También puede recoger objetos y armas de proyectiles tan insólitas como el mundo que habita. Algunos rivales y jefes pueden eliminarse disparándoles o, si la situación lo permite, saltando sobre ellos.
La exploración recomp...
Skullmonkeys lleva el peculiar universo de The Neverhood a una aventura de plataformas para un solo jugador, protagonizada de nuevo por Klaymen. Tras los acontecimientos del primer juego, el malvado Klogg acaba en el planeta Idznak y se convierte en líder de los Skullmonkeys. Desde allí planea construir el «Motor Malvado número 9» para destruir The Neverhood. Klaymen deberá recorrer ese extraño mundo y frustrar sus planes antes de que sea demasiado tarde.
En lugar de la aventura de apuntar y hacer clic de su predecesor, esta entrega propone una acción lateral de desplazamiento continuo. Klaymen puede saltar, agacharse y mirar hacia arriba, movimientos sencillos que dan forma a un recorrido lleno de plataformas, enemigos y obstáculos. También puede recoger objetos y armas de proyectiles tan insólitas como el mundo que habita. Algunos rivales y jefes pueden eliminarse disparándoles o, si la situación lo permite, saltando sobre ellos.
La exploración recompensa a quienes no se limitan a avanzar sin más. A lo largo de las fases hay bolas de arcilla que suman puntos: reunir cien concede una vida extra. Otros objetos, como un halo protector, permiten resistir más de un impacto y pueden marcar la diferencia en los tramos más exigentes. existen niveles secretos donde se pueden obtener puntos y vidas adicionales, acompañados por música ambiental de fácil escucha con aire setentero, un contraste deliberadamente peculiar con la acción.
Los enfrentamientos contra varios jefes sirven como hitos dentro de la aventura y ponen a prueba el dominio de los saltos, las armas y el ritmo de cada nivel. Para retomar la partida, el juego incluye un sistema de contraseñas, práctico para una experiencia dividida en numerosas fases. Su estructura resulta reconocible para quienes disfrutan de los plataformas clásicos, pero el diseño visual de plastilina y el humor extravagante le dan una identidad muy distinta.
Lanzado para PlayStation en 1998, Skullmonkeys combina controles directos y acción tradicional con la imaginación artesanal de The Neverhood. El resultado es una aventura colorida, excéntrica y cargada de detalles, en la que cada pantalla parece pertenecer a un mundo modelado a mano y donde incluso los peligros mantienen el tono juguetón de la serie.