Una noche oscura y lluviosa, un artefacto alienígena cae sobre la casa de Igor. En su interior se ocultan los planos de una máquina del tiempo, pero sus sistemas de protección han mutado durante siglos hasta convertirlos en una sucesión de rompecabezas. Igor, un pequeño robot, se adentra en la estructura para recuperar la información y reunir las piezas necesarias para construir su propia máquina temporal.
Igor: The Time Machine es un juego de puzles para Windows desarrollado y publicado por Elmer Productions, estrenado en 2002. Su planteamiento recuerda a clásicos como Boulder Dash y Supaplex: cada nivel es una pantalla laberíntica donde hay que observar el entorno, anticipar cómo se comportan los objetos y encontrar una ruta segura hasta la salida. La aventura es para un jugador y se controla directamente, con un ritmo que premia la planificación más que la rapidez.
El objetivo de cada fase consiste en recoger suficientes Datapods, destr...
Una noche oscura y lluviosa, un artefacto alienígena cae sobre la casa de Igor. En su interior se ocultan los planos de una máquina del tiempo, pero sus sistemas de protección han mutado durante siglos hasta convertirlos en una sucesión de rompecabezas. Igor, un pequeño robot, se adentra en la estructura para recuperar la información y reunir las piezas necesarias para construir su propia máquina temporal.
Igor: The Time Machine es un juego de puzles para Windows desarrollado y publicado por Elmer Productions, estrenado en 2002. Su planteamiento recuerda a clásicos como Boulder Dash y Supaplex: cada nivel es una pantalla laberíntica donde hay que observar el entorno, anticipar cómo se comportan los objetos y encontrar una ruta segura hasta la salida. La aventura es para un jugador y se controla directamente, con un ritmo que premia la planificación más que la rapidez.
El objetivo de cada fase consiste en recoger suficientes Datapods, destruir a todos los Guardianes y conectar el número requerido de enchufes de energía antes de alcanzar la salida. Los Datapods contienen fragmentos de los planos; reunirlos permite avanzar en la reconstrucción de la máquina del tiempo. Pero el camino está lleno de peligros: las canicas pueden caer o rodar sobre Igor, los globos ascienden y explotan al chocar con ciertos elementos, y el agua limita cuánto tiempo puede permanecer sumergido. Tuberías, interruptores, cintas transportadoras, pasadizos ocultos y muros expansibles añaden nuevas reglas que obligan a adaptar la estrategia en cada pantalla.
La interacción con los objetos es el corazón del desafío. Igor puede empujar ciertos elementos, despejar obstáculos y aprovechar sus movimientos para abrirse paso, pero un error puede desencadenar explosiones o dejarlo atrapado. La dificultad aumenta gradualmente, y el juego permite guardar la partida, repetir niveles ya superados y saltarse temporalmente algunas fases si el jugador se queda atascado. También incluye un editor para crear niveles, además de opciones para cargar conjuntos adicionales, reproducir partidas grabadas y consultar explicaciones de los objetos. Esas herramientas dan al juego una vertiente comunitaria y amplían sus posibilidades más allá de la campaña principal.
El resultado es una propuesta de aspecto retro y enfoque cerebral, pensada para quienes disfrutan de resolver problemas espaciales con paciencia y aprender las reglas de un escenario a base de ensayo y observación. Más que una aventura de viajes temporales en sentido tradicional, Igor convierte la búsqueda de los planos del artefacto en una larga prueba de lógica, con una colección de niveles y mecanismos diseñados para exigir cada vez más ingenio.