En Funny Chewer, una aventura de acción arcade con perspectiva cenital, el antojo por los chicles conduce a una misión disparatada. En el fantástico PacLand, el jefe mafioso Grouchy y sus secuaces pretenden apoderarse de la fábrica de chicles. Chewer, un pequeño habitante del lugar tan aficionado a la golosina que se ha ganado su apodo, se infiltra en el recinto para recuperar el preciado botín. Pero la alarma despierta a los monstruos y convierte la incursión en una carrera contrarreloj. Desarrollado y publicado para Windows por GameFalls en 2004, el juego también se presenta como una propuesta de estilo Pac-Man, con acción y laberintos en tres dimensiones.
El objetivo de cada nivel es recoger todos los chicles, representados por puntos luminosos, antes de que se agoten los cuatro minutos. No basta con trazar una ruta rápida: los enemigos también buscan las golosinas y pueden abatir a Chewer al tocarlo o atacarlo a distancia. Para defenderse, el protagonista d...
En Funny Chewer, una aventura de acción arcade con perspectiva cenital, el antojo por los chicles conduce a una misión disparatada. En el fantástico PacLand, el jefe mafioso Grouchy y sus secuaces pretenden apoderarse de la fábrica de chicles. Chewer, un pequeño habitante del lugar tan aficionado a la golosina que se ha ganado su apodo, se infiltra en el recinto para recuperar el preciado botín. Pero la alarma despierta a los monstruos y convierte la incursión en una carrera contrarreloj. Desarrollado y publicado para Windows por GameFalls en 2004, el juego también se presenta como una propuesta de estilo Pac-Man, con acción y laberintos en tres dimensiones.
El objetivo de cada nivel es recoger todos los chicles, representados por puntos luminosos, antes de que se agoten los cuatro minutos. No basta con trazar una ruta rápida: los enemigos también buscan las golosinas y pueden abatir a Chewer al tocarlo o atacarlo a distancia. Para defenderse, el protagonista dispone de disparos con los que eliminar monstruos y romper ciertos obstáculos; algunas barreras, sin embargo, son indestructibles y delimitan o dividen el escenario. Los enemigos derrotados pueden reaparecer más tarde en lugares aleatorios, así que una zona despejada no permanece segura por mucho tiempo.
Antes de lanzarse a la partida se puede escoger entre cuatro héroes con atributos distintos. El personaje estándar ofrece un perfil equilibrado; otros intercambian velocidad por rapidez de disparo o destacan por su puntería, mientras que Pak-girl corre especialmente deprisa. Elegir bien influye en cómo se afrontan los pasillos, las persecuciones y los enfrentamientos. A la recolección se suman diez bonificaciones por nivel y una puntuación que premia comer chicles: alcanzar los 10.000 puntos concede una vida adicional. Así, la partida combina exploración, combate y gestión del tiempo, y obliga a decidir si conviene despejar una ruta o seguir avanzando hacia los objetos que faltan.
La mezcla de persecución y disparos distingue a Funny Chewer de una simple búsqueda de puntos: algunos monstruos son más peligrosos porque pueden atacar desde lejos, mientras que otros amenazan sobre todo si se acercan demasiado. La estética tridimensional y la música acompañan una estructura directa, propia de las pequeñas recreativas para ordenador de comienzos de los 2000. No consta una variedad documentada de modos de juego; el núcleo está en superar niveles, recogerlo todo y sobrevivir a enemigos que vuelven a aparecer. Su premisa sencilla y sus héroes con habilidades diferenciadas lo convierten en una curiosa reinterpretación de la fórmula clásica de persecución por laberintos.